La noche del pasado sábado 23 de enero se celebraba en el párking de El Tarter (Grandvalira) la sexta edición del Atomic Night Fever que este año convocaba por primera vez una categoría open, dando así la opción a los riders amateurs de medirse contra grandes personalidades de este deporte.
Para ello, durante toda la mañana, cerca de 30 apasionados del freestyle disputaron unas sesiones clasificatorias tirando sus mejores trucos en un cajón bajada con entrada street que mantuvieron perfectamente la gente de Coliflor Snowpark y Atomic. La competición que empezó con una ronda de calentamiento para después pasar a realizar 2 rondas de las que saldrían los dos riders que irían a disputar la prueba nocturna necesito de una tercera en la modalidad de snowboard para desempatar, mientras que la gente se divertía con buena música y un riquísimo chocolate caliente.
Finalmente solo cuatro fueron seleccionados para la gran final: Marc Llansac y Josep Falgar en snowboard, y Oriol y Bernat Saragossa en esquí.
La verdadera prueba, empezó sobre las 10 de la noche, como estaba programado, con las rondas de calentamiento seguido por una hora y media de muchísimo freestyle donde los jueces debían elegir las 2 mejores rondas de cada participante en un evento que volvió a contar con unos módulos muy muy guapos. Un primer módulo plano en bajada. Sobre él cada rider miraba de hacerlo lo mejor posible y, sobre todo, tener una buena recepción, básica para poder coger la velocidad necesaria y así encarar de la mejor forma posible un impresionante, y ya mítico, cajón en bajada, que estaba situado encima de un 4x4 Monster Energy.
Grandes momentos se vivieron en este segundo módulo. Los riders sabían que tenían que hacerlo muy bien e hilar muy fino para tener la opción de pisar el podio. Y vaya si lo hicieron, los más atrevidos en freeski eran capaces de tirarle de switch a este segundo cajón y en snowboard Fs270 a la bajada de la baranda o Fsnoses muy marcados con fronflips a la salida del cajón del todoterreno, aunque aquí hubo un antes y un después antes de que Matti Radaelli se marcara el primer frontflip a la salida de este ultimo modulo. Impresionante, de verdad, había que estar allí para vivirlo.